Ante todo, reconocer que necesitamos ayuda. Ese es el primer paso. Sabernos necesitados, humanos, complementarios unos a otros. No es lo mismo que sentirse "incompleto". Saber que soy un ser humano íntegro y que a la vez no puedo abarcar TODO, justamente porque soy humana.
Y al reconocer que necesito ayuda, reconozco mi humildad, sé que puedo recibir y que también puedo dar.
Recién ahí, en ese estado de sentirme real, humana, necesitada, puedo pedir ayuda.
Aprender a pedir ayuda desde la profundidad del ser, desde la necesidad genuina, desde la humildad, desde el corazón.
Y milagrosamente, o no, la ayuda llega. A veces llega desde lugares o personas inesperadas. Eso es lo sorprendente y sin embargo considero que no es por "arte de magia" que las cosas suceden. Somos capaces de crear nuestra realidad. Somos responsables de nuestros pensamientos y nuestras acciones y, por ende, de sus consecuencias.
María Daniela Schettini
Consultora psicológica
counselormds@yahoo.com
www.counselormds.blogspot.

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